jueves, 25 de agosto de 2016

El monstruo invitado: el Tanuki


Aunque su aspecto recuerda al del mapache, y frecuentemente se le confunde como tal, el tanuki –Nyctereutes Procyonoides– es de la familia de los perros- canidae. De hecho, es la especie de cánido más arcaica que ha sido capaz de sobrevivir hasta la fecha.

Son originarios de China y Japón pero, desde hace medio siglo se pueden encontrar ejemplares en las regiones occidentales de la antigua Unión Soviética y este de Europa debido al lamentable negocio de las pieles.

El tanuki, guarda mucha relación con otro de los personajes clave del folklore japonés, el zorro- kitsune– sin embargo, en líneas generales, tradicionalmente se le ha considerado de forma mucho más positiva que el anterior.


Su fama habla por ellos, juguetones, inquietos, traviesos, pero en la mayoría de ocasiones, totalmente inofensivos.

Al igual que su “hermano”, el kitsune, tiene la habilidad de disfrazarse y cambiar de forma cuando desea, herramienta que le viene fantásticamente bien para engañar al ser humano y conseguir alimento, bebida o llevarse al catre a alguna mujer distraida. Vamos, todo un hedonista.

Pueden adoptar formas humanas, pero su especialidad son los objetos inanimados. El parecido es tan certero que es prácticamente imposible distinguirlos, salvo que tengamos la buena suerte de quemar o pinchar el objeto por error, con la consiguiente reacción y transformación del animal.

Si hay una parte del cuerpo del tanuki característica, que los hace especiales, son sus testículos, desproporcionadamente enormes. Esta fisiología la encontramos en el animal real, pero es en la tradición donde se explota esta característica hasta la exageración más divertida.

Se han escrito muchas líneas o pintado muchos grabados acerca de este tema, ya que la utilidad de esta curiosidad genética es muy variada. Los tanukis, especialmente una variedad muy inteligente de ellos, el mamedanuki, tienen la capacidad de estirar su escroto con múltiples finalidades: utilizarlo como tambor, como manta o choza para protegerse del frío, como capa planeadora- como vimos en la película del estudio Ghibli, Pompoko-, como arma para defenderse de agresiones, como futón o asiento, como barca para desplazarse por los ríos o incluso como diana para practicar el tiro al arco.


Seguro que si habéis visitado Japón, habréis visto en alguna ocasión una de estas estatuas de cerámica que se encuentran en la entrada de restaurantes o vivienda particulares que representan a los tanuki. Son todas muy parecidas, y reúnen ocho atributos de la buena suerte, un gran caparazón de tortuga, a modo de sombrero, en la cabeza, ojos grandes, larga sonrisa, una botella de sake en una mano y bolsa vacía en la otra, gran estómago, cola larga y testículos que tocan el suelo. Actualmente, por desgracia, como vivimos en la era de lo políticamente correcto, las nuevos diseños, omiten su principal rasgo distintivo, los kintama, es decir, los cataplines, bolas, canicas, huevos, nueces, gemelos, los mismísimos, o como quieras llamarlos. Una pena.


El tanuki en los relatos

Son muchas las historias o relatos populares que han circulado oralmente durante años y años de historia. Algunas de estas historias son ambiguas y según la región pueden estar protagonizadas bien por zorros bien por tanukis. Veremos, en algunos casos animales serviciales o simpáticos y en otros verdaderos monstruos.

Uno de los relatos más conocidos es el llamado Bunbukuchagama– algo así como “burbujeante felicidad como una tetera hirviendo” y en él se cuenta la historia de un hombre que caminando por el monte encuentra a un tanuki prisionero de una trampa. Movido por el lamento del animal, lo libera. Esa misma noche, el tanuki hace una visita a la casa de su salvador decidido a recompensarle por su buena acción. Tiene una idea, se convertirá en una preciosa tetera que podrá vender y sacar algo de dinero a cambio. Dicho y hecho, el animal se convierte y a las pocas horas, el hombre consigue un buen precio por ella, vendiéndola a un monje. Una vez en casa, el monje, ansioso por probar el sabor del té en su nueva propiedad, pone a hervir el agua en la tetera. A los pocos minutos el tanuki no puede aguantar más y escapa corriendo, a medio transformar. Vuelve a encontrarse con su salvador y le propone otra idea ¿por qué no montar un espectáculo donde una tetera baile y corra por la cuerda floja? El negocio es todo un éxito, el hombre deja de ser pobre y el tanuki consigue un nuevo amigo. Una vez muere, se queda convertido en tetera para siempre.


El templo Morinji en Tatebayashi, Gunma, tiene otra versión. Aquí, el tanuki se convierte en sacerdote que porta una tetera que nunca se vacía. Este templo mantiene que todavía conserva esta tetera.

Otro relato conocido, pero mucho más tenebroso, es Kachi-kachi Yama– montaña chasqueante.

Cuenta la historia que un hombre atrapó a un tanuki y lo llevo a casa para que su mujer preparara un guiso con él. El cazador, dejó al animal atado en un árbol de su jardín y volvió al monte para seguir cazando. Muy cerca de él, la mujer tenía ciertos problemas para golpear el mochi que estaba preparando- ya vistes como se consigue la textura del mochi al final de este video– y el tanuki, muy astuto, le rogó que le liberara y que a cambio de su ayuda prepararía el mochi por ella. La mujer accedió pero no obtuvo más recompensa que la muerte a manos del animal y el pesado mazo que estaba utilizando para preparar el mochi. Vengativo, no se conformó con esto y urdió un retorcido plan. Se transformó en la mujer que acababa de asesinar,preparó una sopa con la carne de ésta y esperó a la llegada de su captor. Sirvió el plato y una vez el comensal terminó de comer, volvió a su forma original y confesó, con una sonrisa maligna, todo lo que había sucedido.

La historia sigue con un conejo, amigo de la familia, que promete vengar a la mujer pero de una forma también retorcida, haciéndose pasar por amigo del tanuki y torturándolo de diferentes formas, como soltar un nido de abejas sobre él y “curar” las picaduras con pimientos picantes o mediante la acción que da título al relato, quemar la yesca que transportaba en la espalda el tanuki, con el consiguiente kachi-kachi– sonido de las hierbas ardiendo. El tanuki, incapaz de sentir el cambio de temperatura por el efecto de las picaduras y su “medicina”, preguntó a su “amigo” por aquel curioso sonido, a lo que el conejo respondió, eso es la montaña kachi-kachi, y no está lejos de ahí, ¡no me sorprende que puedas oírla”. Al poco tiempo, el fuego alcanzó su espalda y le provocó quemaduras bastante serias, pero sin acabar con su vida. Todavía le quedaría sufrir unas cuantas desgracias más hasta que en una carrera de botes en el río, con el tanuki a punto de ahogarse, el conejo desveló su verdadero plan y los motivos de sus acciones.


Otro relato, también conocido es Shojoji Tanuki Bayashi que cuenta la historia de un grupo de tanukis que se divertían asustando y expulsando a los sacerdotes de un templo, transformándose en diferentes youkai– espectruos/monstruos. Un día, llegó un nuevo sacerdote, Wako, al que le no afectaban estas apariciones y se mantuvo impasible, sin abandonar el templo. Como el terror ya no funciona, los tanukis empiezan a organizar fiestas y hacer mucho ruido por las noches para provocar que de esta forma, Wako se marche. No sólo no se marcha sino que se acerca a los tanukis y reta al líder a un duelo de “ruido”, el sacerdote utilizando su shamisen– instrumento de tres cuerdas similar al banjo-, el tanuki con su estómago – o testículos- a modo de tambor. Empieza la batalla y el tanuki con tal de vencer progresivamente golpea con más fuerza su cuerpo hasta que provoca su muerte. Wako, prepara un funeral en su honor y se termina este curioso episodio.


Las guerras con los zorros

Como he comentado antes, los zorros y los tanukis tienen mucho en común, son los únicos animales de la tradición japonesa que tienen estos poderes de transformación de forma inmediata, y debido a su personalidad y ambición, no resulta raro pensar que están condenados a unirse- frente a sus enemigos los perros- o a enfrentarse en batalla.

¿Recuerdas el duelo entre Merlín y la bruja Mim en la película de Disney The Sword in the Stone– Merlín, el encantador en España? Pues así son exactamente los enfrentamientos entre estos dos mágicos animales. Duelos de inteligencia y habilidad para vencer al rival transformándose en diferentes animales y criaturas. Tradicionalmente los zorros son mucho más poderosos pero la capacidad de engaño de los tanukis ha conseguido equilibrar la balanza a lo largo de los siglos.


Seguramente la batalla más famosa es la de la isla de Sado, con Danzaburo Danuki y los tanukis como protagonistas, tratando de evitar la invasión de los zorros. Se dice de este personaje, legendario pero posiblemente basado en una persona real, que trajo los tanukis a la isla y que en el fondo no era más que un bakedanuki – un tanuki que se transformaba en humano- que tenía el sueño de vivir en una isla con los suyos, libres de perros y zorros.

Hay muchísimas historias que hablan de estos enfrentamientos épicos, pero todas terminan con la incapacidad de los zorros por hacerse con el territorio. Actualmente, en la isla de Sado y- según el gran Shigeru Mizuki- hay muchas especies de tanuki pero ninguna de zorro.

FUENTE: https://creativoenjapon.com

miércoles, 24 de agosto de 2016

El monstruo invitado: Akaname


Los japoneses tienen fama de ser muy limpios, y esto no ocurre por casualidad.

Si hay una parte de la casa japonesa que se limpia a conciencia, ésta es el cuarto de baño- en general- y la bañera- en particular. No en vano, existe una criatura, un yôkai, que lleva siglos acechando las viviendas de aquellos insensatos que no prestan la suficiente dedicación a algo tan importante como el aseo y la limpieza.

Aunque es probable que la tradición arranque de mucho antes, es en 1776 cuando el Akaname entra con fuerza. Y lo hace gracias a la publicación de uno de los libros más importantes en cuanto a yôkai se refiere, el Gazu Hyakki Yagyô o lo que es lo mismo, El desfile nocturno ilustrado de los cien demonios.


En el libro, aparecía la ilustración de una extraña criatura, seguramente inspirada en el aka-neburi, un yôkai muy similar, por no decir idéntico que aparecía en otro famoso volumen años atrás, el Kokon Hyaku Monogatari Hyō‎ban– Cien cuentos extraños y raros.

El nombre lo obtiene de aka– mugre- y name– lamer- y le viene como anillo al dedo, ya que el Akaname se desvive por chupar toda la mierda que encuentra en el baño. Ojo, cuando digo “baño” hablo del lugar donde uno se baña y arregla, si habláramos de retrete, el monstruo sería todavía más desagradable.


Normalmente se representa de color rojo – la palabra aka en japonés suena como akai: color rojo- con el tamaño de un niño y con una larga lengua que le permite acceder a toda la porquería, por bien escondida que esté.

La presencia del Akaname en Japón tampoco es arbitraria. A día de hoy es difícil de ver, y la principal razón de esta ausencia es que su hábitat natural es la casa tradicional japonesa, donde el baño se solía separar de la estructura principal y solía estar construido en madera. Te puedes imaginar la cantidad de moho y suciedad que puede aparecer en verano con estos índices de humedad tan altos que tenemos por aquí.


Resulta sorprendente, pero el Akaname es un ser inofensivo, ahora bien, como dice Nonnonba en las viñetas que podéis leer aquí arriba, lo terrible del asunto es que los fantasmas atraen a más fantasmas, y aquellos que vengan “invitados” por este yôkai, seguramente, tendrán unos hábitos alimenticios muy diferentes.

Aún así, esto no es lo peor de tener al Akaname como huésped.

Si se corre la voz y los vecinos del pueblo descubren que en nuestra casa habita uno de estos monstruos, rápidamente se propagará el rumor de que somos unos guarros y, ya sabes, en Japón “el que dirán” es muy importante…

FUENTE: https://creativoenjapon.com

martes, 23 de agosto de 2016

El monstruo invitado: Umibōzu


En un país compuesto por casi 7000 islas – entendiendo isla como superficie de tierra con más de 100 metros cuadrados- es lógico que los mitos y leyendas relacionados con el mar cobren especial importancia.  Japón no es una excepción, ni mucho menos, océanos y mares de todo el planeta han maravillado y aterrorizado a diferentes culturas a lo largo de la historia de la humanidad.

Quizás, una de las figuras más curiosas e impactantes – si tienes la mala fortuna de encontrarte con una de ellas- es el umibōzu.

Los monjes del mar, si traducimos del japonés de forma literal, no tienen mucho que ver con los religiosos, más que con el aspecto de sus cabezas redondeadas que recuerdan a la cabeza afeitada de un monje budista.


Curiosamente, se manifiestan en aguas calmadas, e invierten el dicho de “tras una tempestad siempre viene la calma”. Son muchos los signos que presagian la llegada de uno de estos yokai y los marinos más veteranos, una vez detectados estos presagios,se negarán a izar velas hasta que el mar vuelva a su normalidad.

De la misma forma que las sirenas u otras criaturas marinas, las formas que pueden adoptar los umibōzu varían según los testimonios. La más habitual, es la que se representa de forma genial en la ilustración superior, del siempre genial Shigeru Mizuki : grandes cabezas negras, redondeadas con ojos amenazantes que emergen de las profundidades del mar y causan estragos a incautas embarcaciones, pero los testimonios hablan de monstruos peludos que recuerdan a los cachalotes, insinuantes figuras femeninas – tradición de la prefectura de Miyaki-, e incluso una versión en miniatura que queda atrapada en las redes de los pescadores.


Su poder reside en el agua, capaz de crear grandes remolinos que engullen a cualquiera que pase por su lado. Sus apariciones, como comentaba antes, están ligadas a fenómenos atmosféricos como tormentas o tifones, por lo que si tienes la desdicha de estar en el momento y hora justa ya puedes empezar a rezar, porque todo está en tu contra.

Algunos historias hablan de que estos monstruos no sólo son cabezas, sino que bajo el mar, sumergidos, residen grandes brazos que pueden utilizar para destruir embarcaciones de un sólo golpe. Otras, hablan de umibōzu de tamaño medio que se aventuran en tierra firme, adoptando formas humanoides y conviviendo con nosotros durante unos días.

Existen figuras similares alrededor del globo, en China tienen al Kikokutan, en Mongolia, el Mokuri Kokuri y en Europa tenemos dos variantes, el monje del mar y el obispo del mar- curioso “sireno” que parece sacado de un episodio de Futurama.


Los más escépticos asocian a estas criaturas con fenómenos naturales como las cumulonimbus, nubes de desarrollo vertical formadas por una columna de aire cálido y húmedo que les permite adoptar formas caprichosas que pueden recordar a las de una gran cabeza humana. No pensaban igual en Japón hasta hace cuatro días, ya que a finales del siglo XIX, en 1888, en el vigésimo primer año de la era Meiji, el periódico Miyaku Shinbun, informó del avistamiento de una de estas criaturas, describiéndola como un monstruo de 2.4 metros de largo, 263 kilos, de color marrón claro, de grandes ojos con boca de lagarto, una gran cola con forma de gamba y voz de vaca. Bizarro es poco…


También en 1971, el periódico Mainichi Shinbun habló del encuentro de unos pescadores japoneses con una extraña criatura marina. Se encontraban pescando en Nueva Zelanda, cuando una gran cabeza emergió a la superficie. De color marrón, piel arrugada, ojos de 15 centímetros de diametro y sin boca visible. Uno de los pescadores implicados informó a los medios que la parte que apareció ante ellos medía ya más de un metro y medio de largo.

FUENTE: https://creativoenjapon.com

lunes, 22 de agosto de 2016

El monstruo invitado: Kara-kasa


Imagina que estás en Tokio, Kioto o cualquier otra ciudad japonesa de vacaciones. De repente se pone a llover a cántaros. No lo habías previsto y has salido del hotel sin ningún tipo de protección. Te empiezas a preocupar porque llevas contigo la cámara y también sufres por tus recientes compras que llevas en una bolsa de papel. Delante de ti una konbini, un 7 Eleven y en su puerta un paragüero con un montón de paraguas. Te fijas en uno de ellos, viejo, parece de otra época. No es el típico paraguas de plástico transparente de 300 yenes. Tiene un par de agujeros pero cumplirá su función y te servirá para llegar al hotel en una carrera. Piensas, ¿quién va a echar de menos esta antigualla?

Por el camino, casas de madera, dos gatos negros y una sandía hecha pedazos en el suelo.

Llegas a tu habitación, te das un buen baño caliente y repasas mentalmente las cosas que te han quedado por ver y los planes que tienes para mañana. Mientras te relajas, una sombra te sorprende. Asomas la cabeza por la puerta pero no ves nada. Te secas con la toalla, te pones el yukata que te han dejado en el armario y te sientas encima de la cama. Abres la guía de Japón, y cuando te empiezan a pesar los párpados notas algo húmedo y áspero en la parte de atrás de tu cuello. Te giras lentamente y frente a ti descubres al viejo paraguas, flotando en el aire, con una gran sonrisa y larga lengua que utiliza para, ya sin ningún tipo de miramiento, lamer tu cara de arriba a abajo. Por si esto fuera poco, su mástil se ha convertido en una larga y única pierna, que ahora- para más inri- calza una de tus sandalias. En la parte superior un ojo abierto de par en par y dos brazos que te saludan efusivamente, mientras danza con elegancia.


Aunque el susto no te lo quita nadie, estáte tranquilo/a el yokai que has invitado- por error-  a tu habitación es un kara-kasa, y suelen ser inofensivos.

Se dice que forman parte del grupo de los tsukumogami, que tras servir a sus dueños durante cien años son dotados de alma y se les permite vivir con libertad. Quizás es por ese motivo, por el hecho de haber pasado tantos años junto a los humanos, que sean tan “cariñosos” y sientan tanto apego por nosotros.


Junto a los kara-kasa – también llamados kasa obake– podemos encontrarnos otros objetos que han conseguido su independencia. Es el caso de los bakezouri- sandalias tradicionales, los biwabokuboku – biwa, instrumento musical, ungaikyo– espejos, zorigami- relojes o incluso katanas encantadas.

Su origen, como viene siendo habitual es bastante incierto. Hay quien no les da verdadera categoría de yokai y los considera únicamente fruto de la imaginación de ilustradores como Sekien Toriyama, que crearon estos seres relacionando unos monstruos con otros. Los más escépticos dirán que el kara-kasa no es más que un paraguas flotando en el aire un día de junio, arrastrando por la fuerza de un tifón que asustó a un par de pueblerinos y empezó a forzar la leyenda.

FUENTE: https://creativoenjapon.com

viernes, 19 de agosto de 2016

LA HORMIGA QUE ANUNCIA EL FIN DEL MUNDO


Según cuenta una leyenda popular sobre la hormiga roja que se encuentra en la torre del campanario del Exconvento Dominico (1565) y Parroquia de los Santos Apóstoles Felipe y Santiago en Azcapotzalco, que poco a poco va subiendo, moviendo una de sus seis patas cada vez cada año y que cuando llegue hasta la punta del campanario el mundo se acabará. Nadie sabe quien la puso en este lugar ni en que año, varios curiosos y viajeros que visitan el templo se detienen ante ella esperando verla caminar, algunos de ellos han referido en sus crónicas en que parte de la torre la han visto, durante el periodo decimonónico Manuel Ramírez la encuentra en el siguiente punto:

“insistiendo en la torre, si se examina con detenimiento el lado que da frente a la plaza, se descubrirá hacia el remate del primer cuerpo una figura a manera de hormiga, que simboliza la numerosa población con que contaba el pueblo en la antigüedad, a no ser que se quiera referir al significado de la palabra misma Azcapotzalco o Azcaputzalco que quiere decir “Lugar de hormigas” o “En los hormigueros”; de ázcatl “hormiga”, putzalli “terrero”  y co “en”.


Un siglo después, Jorge Alberto Manrique, la describe así:
“terminando el chaflán superior al nivel del paramento, quedan todavía unos cinco metros antes de que este termine y arranque propiamente la torre. En este espacio es donde se encuentra ahora renovada, la figura de una hormiga – jeroglífico de Azcapotzalco-, en estuco…” (1963: 52).

Como podemos ver, no importa quien describa a la hormiga ni en que año, ya que esta siempre se encontrará en un lugar distinto, aunque esto sea sutil, si usted tiene duda de que la hormiga camina, le invito a verla y compruebe si es verdad o no.


Hay que recordar que si la hormiga colorada participó en la creación de esta era encabezada por el quinto sol siendo ella la generosa dadora de los alimentos para la humanidad, porque no ha de ser ella la que nos anuncie el fin de dicha era, afortunadamente para el momento que esto ocurra, ya habrán pasado muchos años antes de nuestro símbolo de su ultimo paso anual.

FUENTE: Eloy Flores - Corporación Phantom México ®

jueves, 18 de agosto de 2016

La Catedral Poblana, una joya construida por los ángeles.


La Catedral de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, conocida también como la Catedral Basílica de Puebla o simplemente como la Catedral Poblana, es una majestuosa edificación con más de 4 siglos de historia que enmarca el centro histórico de la hermosa ciudad de Puebla.

Su construcción se remonta al año de 1575, pero tuvieron que pasar 75 años para que fuera consagrada. De hecho durante este largo periodo de edificación vio pasar a 3 reyes españoles: Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Claro que estos retrasos ayudaron a que con el tiempo se fueran haciendo cambios al diseño original. La consagración se dio en el año de 1649, gracias a que el obispo Juan de Palafox y Mendoza quien nueve años antes se dio a la tarea de renovar la construcción, porque para esas fechas ya llevaba algunos años detenida la edificación.


Cuenta con una altura de 70 metros, lo que en algún momento la convirtió en la edificación religiosa más grande de las colonias americanas. La fachada es de tipo renacentista y se divide en cinco secciones: La central, dos laterales y dos capillas hornacinas. En la parte posterior se encuentran las oficinas de la Mitra y el edificio de la capilla Ochavo.

La catedral se engalana con dos altas torres, de más de 70 metros de altura cada una: La torre norte y la torre sur. La torre norte es también conocida como “la torre vieja”, porque fue construida en el año de 1678, 53 años antes que la torre sur. La torre norte es la única que cuenta con campanas, un total de diez.


Los ángeles que subieron la campana

La tradición popular poblana ha dotado a las campanas de la catedral de un halo místico y divino. Se dice que la campana mayor, conocida cariñosamente como “Campana María”, la única con un nombre propio, fue mandada a hacer de esas grandes dimensiones para que toda la gente de los alrededores la escuchara repiquetear y asistieran a misa. Pero por lo mismo de su inmenso tamaño, costaba mucho trabajo subirla a la punta de la catedral. Se sabe que durante estos intentos, varias personas fallecieron. Cuenta la leyenda que una noche el vigilante de la catedral se quedó dormido, y la campana María fue subida a su posición ni más ni menos que por los ángeles que se encargan de proteger a la ciudad de Puebla  (Ciudad que por cierto fue fundada en 1531 como “la Ciudad de los Ángeles”), los mismos curas mencionaban que había sido un verdadero milagro y se dice que por este sobrenatural acontecimiento la campana fue llamada María, por la virgen.

Si visitas la capital del estado de Puebla, no puedes dejar de visitar y admirar esta bella edificación histórica junto con su enorme colección de tesoros invaluables. La Catedral Poblana es considerada como uno de los museos más importantes de arte novohispano.

Fuente: Angelopolis.com

miércoles, 17 de agosto de 2016

La Leyenda del Dragón de Tequila Jalisco


Si pensabas que los dragones solo existían en la cultura China, es mejor que lo pienses de nuevo ya que en Tequila Jalisco se habla de un Dragón que duerme en las entrañas del subsuelo de esta región agavera.

Esta leyenda habla que las grandes corrientes de aire que se sienten en el atrio del templo de Tequila son debido a que justo debajo existe un dragón de dimensiones descomunales que está dormido.

Este mito fantasioso describe que el dragón abarca unas dimensiones que va desde el cerro de tequila (que por cierto está comprobado que es un un antiguo volcán inactivo) hasta el centro del pueblo mágico.

Se menciona que la cola del dragón justamente se encuentra en el cerro de Tequila y la cabeza precisamente debajo del templo, y es por esa razón que se construyo la cruz de cantera que esta en este lugar a un lado de la entrada principal.

Y supuestamente esta es la razón por la que el flujo de aire que se percibe es por la respiración o aliento de este enorme dragón dormido, la leyenda concluye con el temor del despertar de este 
mítico ser.

FUENTE: http://soyjalisco.com/

martes, 16 de agosto de 2016

EL NIÑO QUE LE TEMIA A LA OSCURIDAD.


Se cuenta de un niño llamado Ignacio (Nachito), desde los inicios de su vida tuvo un miedo extremo hacia la oscuridad; era tal ese miedo que si no había luz en el lugar donde dormía, lloraba y gritaba. Así fue hasta la edad de cinco años cuando falleció, dado a que su niñera olvidó encender las cuatro luces (que se encontraban en las esquinas de su habitación).

Fue sepultado en el panteón de Belén; sin embargo las dificultades siguieron, ya que el velador cada mañana veía el féretro del niño fuera de su tumba, por lo que debía ser introducido de nuevo a su lugar cada mañana. También se cuenta que se veía su fantasma en la puerta del camposanto tratando de llegar a la luz de la calle.


Ante esto, sus padres decidieron modificar la tumba, haciendo un féretro de piedra que estuviera en el exterior con cuatro antorchas alrededor de él, allí fue puesto el cuerpo del niño y desde ese momento todo ha regresado a la normalidad. Hoy en día se le pueden dejar ofrendas como dulces o juguetes, tal vez para que el niño siga descansando con tranquilidad y pueda jugar cuando su espíritu salga de noche.

FUENTE: http://quebelloesjalisco.blogspot.mx/

lunes, 15 de agosto de 2016

Fantasma en la estación del tren.


Hace ya muchos años en la ciudad de Torreón, Coahuila,  en donde el entonces presidente municipal de aquella época   puso bancas en el parque que se encontraba enfrente de la terminal del ferrocarril, esto con el fin de dar  comodidad de la gente que viajaba por ferrocarril de esa época  y que era mucha ya que para aquel entonces era la mayor fuente de transporte de una ciudad a otra.

Se conocía que la terminal del tren colindaba con un panteón, las bancas desde los primeros días empezaron a ser maltratadas por los vándalos de la época y entonces se opto por contratar a un vigilante para que las cuidara, todo bien los primeros días pero cosa curiosa los que contrataban para velar y cuidar se empezaban a enfermar y declinaban de seguir con la encomienda para la que habían sido contratados.

La situación, siguió con cualquier persona que contrataran, cosa que al alcalde de la ciudad, le empezó a parecer extraño,  preguntando a sus subalternos de la situación tan curiosa, escucho una leyenda, un tanto descabellada sobre un fantasma que se les aparecía y que  asustaba a todos los veladores que pusieran los gobernantes, cansado de la situación encomendó a una persona de su  confianza, un policía de toda la confianza y amigo del presidente municipal al que le apodaban “El Pelón Alvarez”, un tanto queriendo quedar bien con su amigo, no pudo decir que no.


Se sabe que acudió a la encomienda, sin temor alguno, pero al día siguiente no se presento a sus labores, como muchos veladores anteriores, se reporto con enfermedad, para el presidente esto fue el colmo y fue al hospital en el que estaba el policía amigo de el, solo para que alcanzara a contarle lo que le había sucedido y fallecer.

Le comento que todo estaba normal y sin novedades, pero al llegar la media noche, un frió que calaba los huesos empezó a llegar, esto junto con una neblina muy densa, seguido de unos lamentos, al parecer de una mujer, por lo que, como buen policía escéptico y con valor fue a investigarlo.

 Con la neblina densa, alcanzo a notar una silueta blanca de donde provenía ese ruido que parecía un llanto, sin notar nada aun por la bruma que no dejaba ver mucho, se acerco a la dama para decirle que era tarde para andar en la calle, al notar que provenía del panteón y que cada ves se acercaba mas pero no se notaba que caminara, pero si que avanzaba, en el momento quedo petrificado al ver la mujer de blanco que estaba suspendida en el aire, por casi medio metro del suelo, el rostro no se le notaba, pero los ojos de un color rojizo que parecía lumbre, se le dejo ir sin que pudiera hacer nada por impedirlo, en ese momento de lo impactado, se desmayo.

Y al terminar de contarle todo, el policía jurando hasta su ultimo aliento que lo que le había pasado era verdad, murió en el acto en los brazos del amigo que lo había mandado a tal encomienda, el presidente municipal, desde ese entonces, determino no volver a poner a nadie al cuidado de las bancas que estaban en el parque, dicen que aun ahora se escucha a lo lejos el llanto de el fantasma de la mujer de blanco que sale del panteón que esta en la terminal del tren.

FUENTE: http://leyendasdeterror.co/

viernes, 12 de agosto de 2016

Desaparece enferma en el Km.18 (Monclova, Coahuila)


Los socorristas de Ángeles Voluntarios y oficiales de la Policía Federal división Caminos “perdieron” a una supuesta mujer enferma a la altura del kilómetro 18 de la Carretera Federal 57, justo en el lugar donde muchas personas han reportado la aparición de fantasmas y otros hechos paranormales.

Y es que policías federales y paramédicos recorrieron varios kilómetros en ambos sentidos sin encontrar a la afectada, por lo que finalmente concluyeron que se trataba de un “reporte fantasma” debido a la cercanía con el sitio conocido como “La casa del Kilómetro 18”, que para muchos es un lugar prohibido.

De acuerdo con los informes que se dieron a conocer, alrededor de las ocho de la noche de ayer (16/08/2011), poco antes de que oscureciera, se recibió a través del C4 (Centro de Comunicaciones, Cómputo, Control y Comando) el reporte sobre una mujer que se encontraba gravemente enferma y a punto fallecer por dolores en el pecho en ese punto de la carretera ubicado al norte de la ciudad.

Después de recibir el aviso, los encargados del C4 solicitaron el apoyo de los socorristas de Ángeles Voluntarios para que acudieran a brindarle los primeros auxilios a la mujer enferma.


Los primeros en atender el reporte fueron los oficiales de la Policía Federal, que hicieron el recorrido hasta el kilómetro 20 sin conseguir encontrar a la enferma.

Enseguida llegaron los paramédicos a bordo de la ambulancia 9913 bajo el mando de Héctor Joel Lumbreras; pero tampoco hallaron nada. Al llegar exactamente al kilómetro 18, los rescatistas observaron en ambos extremos de la carretera federal, pero no localizaron a nadie, por lo que supusieron que se trataba de alguna broma de mal gusto que pudo provocar otra emergencia debido a que la patrulla y la ambulancia se movilizaron a alta velocidad para tratar de salvar la vida de la supuesta enferma.

Cabe destacar que exactamente en el lugar del reporte, según cuentan leyendas urbanas se ubica una vivienda donde hay apariciones paranormales, mejor conocida como “La Casa del Kilómetro 18”, donde en repetidas ocasiones se han visto apariciones de fantasmas; algunos cuentan que son niños los que se aparecen, otros dicen que han visto caminar a una mujer, aunque no se sabe a ciencia cierta lo que ocurre en ese sitio.

VIDEO Fantasma de Monclova, Coahuila - Kilómetro 18


FUENTES: http://www.lapoliciaca.com/  http://www.zocalo.com.mx/  https://www.adimensional.com.mx