viernes, 23 de junio de 2017

¿Un fantasma le tocó el piano a Axl Rose durante November Rain?


La reconocida banda Guns N' Roses tuvo que parar de tocar tras una aparente actividad paranormal mientras Axel Rose tocaba su piano.

Ellos brindaban un concierto en Houston y la situación se dio cuando interpretaban "November Rain".

El momento fue captado por las cámaras que se encontraban en el lugar.El video muestra a Rose sentado tocando su piano, pero de un momento a otro, se empezaron a escuchar unas notas desafinadas, como si alguien estuviera a su lado, también tocando el instrumento.

Las imágenes muestran al músico sonriente, en primera instancia, pero al seguir la situación, ya empezó a sentirse un poco nervioso.En un momento determinado, Rose observa a su lado izquierdo, lugar de donde provenía el ruido.El concierto continúa y el hecho extraño no se detiene.Fue cuando incómodo, el músico se detuvo y gritó "¿Qué carajo es esto?".Posterior a ello, levantó sus manos para dejar claro que no era él quien tocaba.

Cuando retomó el concierto, indicó que "No me importa si son fantasmas o duendes, pero que se sepan la puta canción".

VER VIDEO https://youtu.be/1Y22v_S03tM

FUENTE: http://www.primiciasya.com

jueves, 22 de junio de 2017

El instrumento maldito: La Armónica de Cristal.


Era 1762 cuando Benjamín Franklin se encontraba en Cambridge, Inglaterra, y presenció el concierto ofrecido por el músico Edmund Delaval. La particularidad del espectáculo residía en que el instrumento empleado eran copas de vino colocadas a lo largo de una hilera, y cuyas diferencias de tamaño y forma producían diferentes sonidos. Aquel espectáculo hizo nacer en Benjamín Franklin la idea de la armónica de cristal, lo que vendría a ser la automatización del concierto de Delaval.


Lo cierto es que la idea de tocar música empleando el cristal no era nueva. Ya en la Edad Media se habían ideado diferentes formas e instrumentos. Igualmente este mecanismo era conocido por los Persas, los Chinos con su Shui Chan, los Japoneses con el Hi o los Árabes con el Tusut. Puede citarse como uno de los ejemplos más famosos el Serafín de Richard Puckerindge, que consistía en vasos de cristal llenos de agua a distintas medidas cuyo borde se frotaba para crear música.


El instrumento ideado por Franklin se componía de boles de cristal, de 20 a 54, superpuestos y alineados en torno a un eje central movido por un pedal. Al músico le bastaba humedecerse los dedos para comenzar a interpretar su melodía. Compositores de la talla de Mozart, Beethoven, Strauss y Bach compusieron piezas para él, maravillados por la armonía de su sonido. Paganini dijo de él que era el "órgano angelical", y la propia Reina María Antonieta fue una de sus intérpretes. Incluso Goethe o Chateaubriand alabaron su sonido. A día de hoy la armónica de cristal cuenta con unas 400 composiciones musicales. En esta imagen se muestra un manuscrito de Mozart para una composición que incluía a la armónica de cristal.


Pero algún tiempo después comenzaron a extenderse rumores acerca de sus supuestos efectos dañinos. Friedich Rochlitz escribió que "la armónica estimula en exceso los nervios y sumerge al músico en una acuciante depresión y, por lo tanto, en un oscuro y melancólico humor que acaba llevándolo a una lenta autodestrucción". De hecho se decía que hacía aullar a los animales, provocaba partos prematuros y disputas conyugales.

Mesmer lo utilizaba como método de relajación, pero fue expulsado de su ciudad cuando al emplearlo logró devolverle la vista a una pianista ciega a costa de su salud mental. Por estas causas fue prohibido en varias ciudades de Alemania, al entender que causaba locura, depresión y cáncer. Todo esto hizo que la armónica de cristal cayera en el olvido hacia el año 1835, especialmente después del episodio en que un niño cayó muerto en un concierto.


La verdad es que los rumores sobre su maldición no estaban muy desencaminados. Los recipientes de cristal contenían una alta cantidad de plomo al igual que la pintura que se empleaba para decorarlos, y el continuado contacto con el instrumento provocaba un lento envenenamiento. Y los síntomas del mismo eran precisamente graves alteraciones psicológicas, daños cerebrales, insomnio, hiperactividad...

Pese a todo, aún a día de hoy existen algunos intérpretes de este instrumento, y pueden encontrarse videos en Internet, si bien es cierto que existen muy pocos intérpretes profesionales.

FUENTE: http://madamemacabre.blogspot.mx

miércoles, 21 de junio de 2017

“Gloomy Sunday”, la canción maldita que induce al suicidio


En muchas ocasiones hemos hablado de objetos malditos, causando en sus propietarios grandes desgracias o incluso la propia muerte. Pero aparte de los objetos, la música también puede llegar a estar maldita, teniendo un profundo impacto en la psique y en las emociones humanas, ¿pero puede una canción causar más de un centenar de muertes por suicidio?

Este es el caso de la canción Gloomy Sunday, escrita en 1932 por el pianista y compositor húngaro Rezső Seress, que fue apodada como la canción húngara del suicido, debido su conexión misteriosa con muchos suicidios.


La canción suicida

La historia que rodea a Gloomy Sunday se ha convertido con el tiempo en algo así como una leyenda. Se sabe que la música fue compuesta por Rezső Seress y las letras fueron escritas por László Jávor, y que fue grabada por primera vez por Pál Kalmár en 1935. Algunas versiones de la leyenda dicen que la canción fue inspirada por la trágica ruptura de Seress con su amante, que más tarde se suicidó, mientras que otros afirman que fue la novia suicida de Jávor que inspiró la canción. La misteriosa canción está contada desde la perspectiva de una persona cuyo amor ha muerto y está pensando en el suicidio con el fin de reunirse con ella, acompañado por una melodía particularmente triste.

Curiosamente, Seress se suicidó el 13 de enero de 1968. En su obituario, el New York Times informó que “Gloomy Sunday” había dejado a Seress deprimido porque creía que no volvería a crear otra canción de éxito. Peor el misterio no acaba aquí, ya que la conexión con el suicidio comenzó incluso antes de que fuera publicada, ya que el segundo editor que recibió la partitura se suicidó poco después. Sin embargo, “Gloomy Sunday” fue un éxito indiscutible en la era de la “depresión húngara”, y con el tiempo la canción se dio a conocer en el extranjero.


La maldición de la canción se comenzó a extender, y en un artículo publicado en marzo de 1936 por la revista Time mostró una serie de suicidios en Hungría vinculados a la canción: un zapatero citó la canción en su nota de suicidio, dos personas se suicidaron mientras escuchaban la canción, la gente se suicidaban tirándose al Danubio, mientras escuchaban la misteriosa partitura. Y los informes realizados a la canción no se solo se limitaban a Hungría. En la década de 1930, el New York Times informó sobre suicidios e intentos de suicidio en los Estados Unidos relacionados con “Gloomy Sunday”. La canción fue prohibida incluso por la BBC hasta el año 2002, y según algunos informes, algunos tiendas se negaron a vender la canción, temiendo que de alguna manera fuera responsable los suicidios.

La canción llego a ser tan popular que el mismísimo Billie Holiday grabó su propia versión de “Gloomy Sunday” en 1941, y posteriormente la canción se llegaó a grabar 79 veces por artistas conocidos como Lou Rawls, Ray Charles, Elvis Costello, Sarah McLachlan, y Björk.


¿Canción maldita?

Dejando aparte la explicación científica que más adelante comentaremos, muchas personas creen que detrás de esta música “infernal” se esconde una influencia demoníaca, o infestación, convirtiéndose así en un tema bastante controvertido, la canción maldita. Este tema suele ser un tema muy difícil de tratar, simplemente porque muchas personas tienden a pensar en la superstición como la posibilidad de que ciertas canciones pueden ser maldecidas. Cuando se habla de “canciones malditas” no significa necesariamente que alguien realizó alguna especie de ritual sobre la canción con el fin de que sea maldita.

Como hemos comentado en anteriores artículos, hay objetos malditos que pueden llegar a provocar mala suerte extrema, grabes accidentes, ruina económica, enfermedades, pesadillas, tensiones en las relaciones, insomnio, y mucho más. Pero tenemos que recordar que cada caso es diferente, y como puede ocurrir en la canción “Gloomy Sunday”, los efectos pueden llegar a ser muchos más devastadores, como la destrucción del propio ser.


¿Y qué piensa la ciencia?

La ciencia también ha investigado la misteriosa canción, teorizando que se pueda tratar de suicidogenetica. De hecho, existe un término para describir este fenómeno, conocido como “Efecto Werther”, que hace referencia a un aumento de los suicidios emulando un suicidio ampliamente publicitado (real o ficticio). Incluso se han llegado a realizar investigaciones sobre los posibles efectos del cine, la televisión, la música y los juegos en el comportamiento suicida. Aunque hay que apuntar, que todos los estudios realizados hasta el momento no han dejado claro si ciertos componentes de medios o géneros podrían desencadenar constantemente suicidios, siendo un tema muy controvertido para la propia comunidad científica.

Lo único cierto es que la canción “Gloomy Sunday” parece tener una relación directa con los suicidios, accediendo al interior del cerebro y inspirando a la muerte. Canción maldita o paranoia colectiva, sea lo que sea continúa siendo un misterio sin respuesta.

FUENTE: http://www.mundoesotericoparanormal.com

martes, 20 de junio de 2017

Robert Johnson hizo un pacto con el diablo

Un mediocre músico negro llegó a ser uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos. ¿Cómo lo hizo? Se dice que vendió su alma al diablo.

Robert Leroy Johnson, el undécimo hermano de una pobre familia negra, nació en Hazlehurst, al sur del estado de Mississipi. En su adolescencia, el joven no demostró la menor aptitud para los estudios, pero manifestó claramente dos intereses: la música (tocaba el arpa y la armónica, aunque como aficionado) y las mujeres.

En 1929 el muchacho, que había dejado los estudios para recoger algodón y que más de una vez debió cambiar su nombre para escapar de maridos celosos, pareció sentar cabeza. Se casó con Virginia Travis, una joven de 16 años, la cual quedó embarazada a los pocos meses. Parecía que la felicidad por fin llegaba a su vida, pero Virginia fallecería junto a su hijo recién nacido, cuando daba a luz. A partir de ese momento, Robert Johnson se transformaría en un alma errante y buscaría consuelo en el blues. En su ciudad natal se casó con una viuda adinerada, con la que tuvo un hijo, aunque ello no fue obstáculo para que viajara por el sur de Estados Unidos siguiendo a los grandes artistas del blues.


El único problema era que Johnson era un músico más bien mediocre. Había tocado sin éxito en algunos clubes y, tras aprender algunos rudimentos musicales del cantante Willie Brown,  se relacionó con el bluesman Son House, de cuyo sonido quedó prendado. Sin embargo, House no pensaba lo mismo de Johnson: “Cuando se subía al escenario frente al público y tocaba la guitarra en los clubes, yo le decía: “No hagas eso, Robert. No sabes tocar ¿Por qué no tocas la armónica para ellos? Pero él no quería soplar aquella cosa. No le importaba que yo le riñese”.

En 1931, Robert Johnson, que se había enterado cuando niño que su verdadero padre era un tal Noah Johnson, un forastero que había pasado una vez por su miserable pueblo de Mississipi, salió supuestamente en su busca y desapareció durante varios meses. Cuando regresó y se presentó de nuevo ante Willie Brown y Son House, el joven bluesman tomó su guitarra y comenzó a tocar. Pero algo había cambiado. Su técnica era exquisita y ahora derrochaba un talento desconocido. House, que meses antes no quería escucharlo tocar, quedó impactado con la metamorfosis del músico, y sólo encontró una explicación lógica para aquello: “Ha vendido su alma al diablo para tocar así”.


El supuesto pacto con el diablo

El otrora mediocre músico sin talento se había convertido, de la noche a la mañana, en un verdadero maestro de la ejecución guitarrística. En ese momento comenzó a tejerse la leyenda, alimentada en parte por el mismo Johnson. Se decía que el músico había vendido su alma al diablo en el cruce de la actual autopista 61 con la 49 en Clarksdale, Mississipi, a cambio de tocar blues mejor que nadie. Johnson habría esperado en la intersección de caminos hasta medianoche con su guitarra en la mano. Luego el maligno se le habría aparecido y, tras prometerle que dominaría la guitarra como nadie, a cambio de su alma, le explicó que solamente debía deslizar las manos sobre su instrumento para interpretar el mejor blues de la historia.

Mito o realidad, lo concreto es que Robert Johnson deambuló tocando por todo el sur de Estados Unidos, como si huyera de alguien. Las letras de sus canciones alimentaban el misterio porque trataban sobre desesperación religiosa y demonios interiores. Dos de sus mayores éxitos hicieron referencia a su supuesto pacto demoníaco. “Crossroad blues”, por ejemplo, relata que los cruces de caminos son la mejor manera de encontrarse con lucifer y la letra de otro de sus éxitos, “Me and the devil blues”, dice textualmente: “Early in the morning, when you knock at my door.  I said Hello Satan, I believe it’s time to go” (“Temprano en la mañana, cuando tocas a mi puerta. Digo hola a satán, Creo que es hora de irme”).

Johnson grabó solamente 29 canciones (algunas con dos versiones, lo que totaliza unas 42 grabaciones) entre noviembre de 1936 y junio de 1937, que se reunirían posteriormente en 11 Lps, y sólo existen de él unas tres o cuatro fotografías, lo que aumentó su leyenda. Su virtuosismo musical, por otra parte, era notable. Al oírlo tocar parece que sonaran dos guitarras y su fantasmal voz podía cambiar de tonos y de formas. Se aseguraba, por otra parte, que en el estudio de grabación usaba siempre una derruida guitarra Gibson, de la que nunca se separaba, y tocaba siempre mirando a la pared, presumiblemente para ocultar sus ojos cuando era poseído por el diablo. También podía estar con sus amigos bebiendo y conversando en un bar mientras bebía, sin prestar atención  a la música que sonaba en la radio, pero al día siguiente era capaz de reproducir cada canción escuchada el día anterior, por orden y nota por nota.


Quienes lo vieron tocar en los clubes aseguraban que sus ojos siempre estaban desorbitados al momento de subir a un escenario y que tocaba siempre en la semipenumbra, para que no vieran su forma de puntear la guitarra. Y cuando terminaba de actuar se iba siempre por la puerta de atrás de los locales, sin siquiera despedirse o decir gracias. La gente, que afirmaba que desaparecía de los escenarios por obra del diablo, aún así acudía en masa a verle, atraídos por su música y por el morbo que le rodeaba.

Johnson buscaba a una mujer en cada ciudad, tocaba en un local y desaparecía. Así fue su vida hasta el 13 de agosto de 1938, en Greenwood, Carolina del Sur, cuando el diablo vino a cobrar la supuesta deuda contraída en la intersección de las carreteras 61 y 49.


Muerte por envenenamiento

Ese día Robert debía tocar en un local llamado “Three Forks”  pero, mujeriego impenitente como era, tuvo la mala idea de intentar seducir a la mujer del dueño de ese local. Minutos antes de comenzar su show, una botella de whisky misteriosamente abierta, llegó a su mesa.  Johnson, que por sus excesos parecía un auténtico rockstar de la época, bebió sin abrigar la menor sospecha.

En mitad del concierto el guitarrista comenzó a sentir molestias físicas. Así que paró de cantar, dejó su guitarra a un lado y salió a la calle. Estuvo perdido durante tres días y, cuando reapareció, ya estaba muerto. Había sido envenenado por la estricnina que contenía la botella de whisky. Tenía sólo 27 años, los mismos que extrañamente tendrían al morir otras grandes leyendas de la música en los años siguientes, como Brian Jones, Jim Morrison, Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Kurt Cobain y Amy Winehouse.

Después de su muerte los mitos no cesaron. En la canción “Me and their devil blue’s” Johnson pedía ser enterrado al borde de una carretera (“you may bury my body down the highside side”) y en la actualidad existen tres tumbas que supuestamente contienen sus restos. Algunos historiadores musicales aseguran que sus amigos tomaron esta medida  para que el diablo se confundiera y no encontrara sus restos.


¿Fue Satanás en persona el que le concedió el extraordinario don musical guitarrístico a Robert Johnson? Quien sabe. Algunos aseguran que el verdadero maestro de Johnson no fue un maléfico hombre de negro que se le apareció en el cruce de las carreteras 61 y 49, sino que un músico de Alabama llamado Ike Zinnerman, que acostumbraba a tocar a la luz de la luna, encima de las lápidas de los cementerios. Lo único cierto es que Robert Johnson superó musicalmente a todos sus contemporáneos y marcó las pautas que artistas como Elmore James y Muddy Waters emplearon en el desarrollo del Rythm&Blues, movimiento básico en el origen del rock.

Grandes guitarristas como Eric Clapton o Keith Richards también versionaron sus canciones. Richards, guitarrista y compositor de The Rolling Stones, de hecho, tras escuchar a Robert Johnson por primera vez, quiso saber quién era el otro guitarrista que lo acompañaba. Cuando le explicaron que sólo era Johnson, no podía creer que era una sola persona la que estaba tocando.

50 años después de la muerte de Robert Johnson, una reedición de todas sus grabaciones, llamada “Complete Recordings” obtuvo un disco de oro y consiguió un premio Grammy. Un logro que no pocos querrían conseguir, aun cuando ello les implicara vender su alma al mismísimo diablo.


La leyenda. El hoy mítico músico de blues Robert Johnson era un guitarrista más bien mediocre hasta que, allá por 1933, vendió su alma al diablo en un cruce de caminos de Clarksdale, Misisipi, a cambio de tocar blues mejor que nadie. Gracias a este pacto satánico, acabó siendo coronado en muy poco tiempo como el Rey del Blues del Delta. Murió a la temprana edad de 27 años, envenenado por el marido de una de sus amantes. Según dicen, fue cosa del diablo, que reclamó su alma.

La realidad. Johnson siempre negó su relación contractual con el demonio, pese a que entre sus éxitos hay canciones tan delatoras como Crossroad blues (El blues del cruce de caminos) o Me and the devil blues (El blues del demonio y yo). En esta última dice cosas como: “Temprano en la mañana, cuando llamas a mi puerta, digo ‘hola Satán, creo que es hora de partir”. Por muy falsa que sea, la leyenda de Johnson contribuyó a convertirlo en uno de los músicos más influyentes el siglo XX, que hoy en día está considerado como el Abuelo del Rock’n’Roll. Led Zeppelin, los Rolling Stones, Bob Dylan, Neil Young o Jimi Hendrix son algunos de sus admiradores.

FUENTES: https://www.guioteca.com  http://elpais.com

lunes, 19 de junio de 2017

'Hotel California', de los Eagles, ¿es una canción satánica?


En 1976, el grupo Eagles grabó un exitoso single, un clásico radial instantáneo que años después sería acusado de ser una de las canciones satánicas más famosas de la historia.

En el año 1976 el grupo norteamericano Eagles lanzó una canción de seis minutos y medio de duración que, en mayo de 1977, alcanzó el número 1 en el ranking Bilboard Hot 100. Este mismo tema, con el paso de los años, se convertiría en un clásico instantáneo y en su single más famoso: “Hotel California”. Compuesta por el baterista y vocalista Don Henley, y los guitarristas Don Felder y Glenn Frey, la letra del tema hablaba, según sus autores, “del lado oscuro del sueño americano y el exceso en Estados Unidos”, especialmente el referido al uso de drogas duras.

Sin embargo, la canción, con el paso del tiempo, se convertiría en objeto de controversia, ya que algunos medios de prensa echaron a rodar una bola que aseguraba que la canción era satánica, y aludía en su letra a un lugar bastante parecido al infierno.


Los primeros rumores indicaban que el título “Hotel California” aludía al culto al diablo, pues supuestamente aludía a la dirección donde el famoso satanista Anton Szandor La Vey, quien se autoproclamó como el Papa negro o Papa oscuro, fundó en abril de 1966 la Iglesia de satán (California Avenue, en San Francisco). Estos mismos rumores aseguraban que en ese lugar los integrantes del grupo Eagles habrían hecho un pacto demoníaco y, después de realizarlo, habrían escrito la famosa canción.

La letra del tema, escrita por Don Henley, trata de un hombre que llega al misterioso Hotel California, un lugar “que podría ser el cielo o el infierno”. Allí es recibido por una mujer, que para algunos es una especie de sacerdotisa que quiere iniciar al recién llegado en la Iglesia de satán. Pero este forastero no es el primero en llegar allí, ya que escucha unas voces de bienvenida en el pasillo, de los acólitos que forman una especie de misteriosa congregación, misteriosa porque “son prisioneros allí por su propia voluntad”. Más adelante, las mismas voces lo despiertan a la medianoche, para que participe en una especie de ceremonial. El hombre contempla el ritual de un sacrificio donde se usan “cuchillos acerados”, pero el sacrificio no se consuma porque “no se puede matar a la bestia”. Así que el forastero, impresionado por lo que ha visto, opta por echar a correr hasta la puerta para intentar escapar de ese lugar profano. Sin embargo, un “hombre de la noche” le dice unas enigmáticas palabras que lo dejan helado: “Puedes cancelar tu reservación cuando quieras, pero no puedes marcharte nunca”.


Los extractos supuestamente satánicos de la letra de la canción “Hotel California” se centran sobre todo en la frase “They stab it with their steely knives, but ther just can´t kill the beast” (“Ellos le apuñalan con sus cuchillos de acero, pero no pueden matar a la bestia”), que aludiría, según algunos, a rituales satánicos de sacrificios. Otra frase de la canción dice: “He said “We haven´t that spirit here since 1969″ ” (“Él dijo:”No hemos tenido ese espíritu desde 1969″), que aludiría según algunos al año en el que se publicó la “Biblia satánica”, escrita por el mencionado satanista Anton Szandor La Vey.

Tampoco faltaron los que aseguraron que había un mensaje satánico oculto en la canción, pues si la frase “This could be Heaven or this could be Hell” (“Esto puede ser el Cielo o puede ser el Infierno”), se reproducía en sentido inverso, supuestamente se podía escuchar el siguiente mensaje: “Yeah, Satan. How he organized his own religion / Yeah, well he knows he should. How nice!” (“Sí, Satán. Cómo organizó su propia religión. Sí, él sabe bien que lo haría. ¡Qué maravilla!”).


La última frase de la canción es una de la más explícitas en cuanto a la posible referencia al infierno: “You can check out anytime but you can never leave” (“Puedes cancelar tu reserva cuando quieras, pero no puedes marcharte nunca”), aunque algunos fanáticos aseguran que toda la letra de la canción alude en realidad a la estadía de un paciente en el hospital psiquiátrico estatal de Camarillo, situado entre Los Ángeles y Santa Bárbara, que cerró en 1997 y al que se le llamaba precisamente Hotel California. La canción, entonces, relataría la experiencia de un internado en ese hospital. Otra interpretación parecida aseguraba que el Hotel California era una clínica de rehabilitación para que los drogadictos se recuperaran de sus adicciones.

Pero los rumores de satanismo no sólo afectan a la letra y al título de la canción, sino que también afectan a las fotos utilizadas para la portada y la contraportada del disco en el que aparece el tema, titulado de igual forma.

La portada muestra un hotel de estilo español, del cual se decía que era el cuartel general de los miembros de la Iglesia de satán, aunque en realidad la fachada corresponde al Hotel Beverly Hills, conocido como Pink Palace y ubicado en la avenida Sunset Boulevard. Pero, en la carpeta interior del álbum, aparece una foto con el grupo en pleno posando en el vestíbulo de otro hotel (el Lido de Hollywood). Si se mira con cuidado hacia la parte superior, en uno de los balcones, en medio de la penumbra, aparece un tenebroso y misterioso personaje, calvo y con una afilada barba en forma de perilla, de quien muchos aseguraron que se trataba del mismo Papa negro, Anton Szandor La Vey. La banda, consultada por este hecho, sólo replicó diciendo que se trataba de una planta decorativa y, mucho después, afirmó que era una persona que se puso en el balcón por error.


Con respecto a la existencia real del Hotel California, la verdad es que sí existe un Hotel California en Todos Santos, en la península de Baja California, México, pero los integrantes de los Eagles aseguraron que jamás habían pasado la noche allí, por lo que era imposible que hubieran escrito la canción en ese lugar. Don Henley, el líder del grupo Eagles, explicó que “a lo largo de los años escuché rumores sobre ese hotel, pero puedo decir inequívocamente que ni yo ni ninguno de los otros miembros de la banda hemos tenido ningún tipo de asociación – por negocios o placer – con ese establecimiento. Ese hotel fue establecido después de que nuestro tema “Hotel California” se volviese popular y parece ser un intento ostensible de capitalizar con la popularidad de la canción”.

El mismo Henley negó de plano que la canción “Hotel California” aludiera al satanismo, pues en realidad “capturaba el espíritu decadente de la época, un tiempo de grandes excesos en este país y en el negocio de la música en particular”. El guitarrista Glenn Frey, en tanto, especificó que la canción hablaba de la adicción a la cocaína, un metafórico “hotel” del que es imposible escapar una vez que se ha entrado en él. “La canción ‘Hotel California’ habla en contra del exceso de cocaína. Nosotros no siempre hemos hecho las cosas con moderación, pero nos estábamos imaginando cómo te quemas lentamente, en el largo plazo, por el uso de drogas”. Con respecto al supuesto mensaje satánico que se puede escuchar si el tema se reproduce al revés, el segundo bajista de los Eagles, Timothy B. Schmit, afirmó que “lo único que pasa si pones el disco al revés es que se va a rayar. No hay nada de eso en ese disco”.


Para algunos, los rumores de satanismo que rodean a la canción “Hotel California” no son para nada infundados, mientras que para otros el significado real de la canción sólo alude al espíritu de exceso y decadencia que caracterizó a los lejanos años 70’, década donde vivió su época de oro el denominado rock clásico.

La leyenda. En 1966, Anton Lavey crea La Iglesia de Satán. Y en 1976 le encarga una canción al grupo Eagles para celebrar el décimo aniversario de su congregación satanista. La canción se llama Hotel California, y su letra describe con crípticas metáforas una misa negra. El Hotel California sería una alegoría del infierno, un lugar que, como dice el tema, es “adorable” y tiene “un montón de espacio”. Hay fans que, mirando con lupa la portada del disco homónimo que incluye la pieza, aseguran que, en una de las ventanas del hotel puede distinguirse la figura de Anton Lavey.

La verdad. Según los miembros del grupo, en la foto no sale Lavey por ningún lado. En cuanto a la canción, Don Henley, que la escribió, ha explicado que solo trata de reflejar el clima decadente de la escena rockera de Los Ángeles en un momento en el que drogas como la cocaína eran omnipresentes.

FUENTES: https://www.guioteca.com  http://elpais.com

viernes, 16 de junio de 2017

El Árbol de Los Ahorcados


En una pequeña comunidad de Victoria de Cortázar, en Guanajuato, dentro de México, yace un famoso árbol de mezquite, del cual pendieron alguna vez, ahorcados, inertes y derrotados, muchos revolucionarios caídos durante la Revolución Mexicana; aunque, según la versión popular, los ajusticiados eran bandidos dedicados al pillaje…

Sea como sea, todavía hoy en día se dan fenómenos paranormales en torno al árbol. Así no son pocos los testimonios; y por ejemplo, Uriel Almanza (un morador del lugar) cuenta que muchos van hasta el Árbol de Los Ahorcados para pedir favores (generalmente económicos…) al rostro demoníaco que de forma aparentemente inexplicable se ha plasmado en lo alto del tronco y que, tras la medianoche, cuentan que cobra vida, a la par que las almas de los ahorcados empiezan a llenar el aire con sus escalofriantes lamentos…

FUENTE: http://www.leyendas-urbanas.com

jueves, 15 de junio de 2017

Ca’ Dario, Venecia: “La Casa Que Mata”


Venecia esconde en su haber no sólo carnavales y máscaras geniales sino crímenes, fantasmas, palacios de la mala suerte y callejones de la mala sombra. Una urbe al otro lado de la célebre plaza de San marcos. Un mundo lleno de misterios y leyendas. Un jardín misterioso, una rejería casi dando aspecto de fortificación, cristales rotos, las aldabas con caras de diablos… Justo en la calle de al lado, la gente sortea las inmediaciones del palacio…

El palacio Ca’ Dario desde el siglo XV se cobra la vida de todos sus huéspedes y es una de las imágenes turísticas más emblemáticas de Venecia. El nombre de Ca’ Dario le viene dado por el senador y comerciante veneciano Giovanni Dario. En 1487, encargó el proyecto al arquitecto Pietro Lombardo en un antiguo cementerio de Templarios. Los más supersticiosos achacan a este hecho el largo historial de desgracias del bellísimo edificio veneciano.

Años más tarde del fallecimiento del cabeza de familia, Marieta Dario, hija del senador y comerciante, ocupo la casa junto a su esposo Vicenzio Barbaro. Se trata de un palacio precioso de tres plantas, con muchas chimeneas y con un jardín inmenso.  A partir de este punto, todo fue un autentico río de desgracias: los Dario se arruinaron y Marieta y el resto de la familia se acabaron suicidando. Los Barbaro se quedaron con el palacio los siguientes años, y en el siglo XVII, uno de los sucesores y gobernador de Candia, murió asesino en extrañas circunstancias.


Más tarde un rico comerciante de diamantes armenio se encapricha del palacio y lo compra. Tras perder todos sus bienes muere en la miseria. Los años pasan, y el edificio llega a las manos de Randon Brown, estudioso y escritor ingles. Supuestamente homosexual, se acabó suicidando también, junto con su compañero, en dicho palacio. No fue el único gay que habitó Ca Dario: Charles Briggs, siguiente dueño, huyó de Italia por las acusaciones de homosexual, y acabó muerto al poco tiempo en México.

Pero la maldición llega hasta nuestros días. En 1970 el entonces flamante propietario del inmueble, el conde Giordano delle Lanze, fue asesinado en Ca’ Dario por su amante, Raúl, un joven marinero serbio de 18 años que le abrió la cabeza con una estatua de bronce. Tras cometer el crimen, Raúl huyó a Londres, donde a su vez fue asesinado.

Para entonces, la maldición de Ca’ Dario ya era de dominio público. Pero eso no evitó que Christopher Lambert, el mánager del grupo The Who, la comprara en 1981. Al día siguiente de hacer la adquisición, fue volando a Londres debido a una llamadas de urgencia de su madre. No llegó a estrenar el palacio, pues falleció al caerse por las escaleras en casa de su madre.


El siguiente fue el hombre de negocios italiano Fabricio Ferrari quien, tras comprar la dichosa casa, murió endeudado hasta las cejas en un accidente de coche. También su hermana Nicoletta, que vivía en esa mansión, aparece muerta desnuda en un descampado.
La casa pasa a manos de un rico empresario químico que se quita la vida por haber sido inculpado por recibir sobornos y por corrupción. La misma suerte corre el tenor Mario del Mónaco: cuando va a comprar Ca Dario tiene un accidente de coche y pasa 8 meses en cama, alguien le explica entonces la maldición del palacio y decide no comprarlo.

La casa pasa así a manos del financiero Raul Giardini, quien se quitó la vida en 1993, justo un día antes de que el grupo empresarial que dirigía se declarara en bancarrota, debido al  escándalo de los procesos de corrupción de Manos Limpias. Desde entonces Ca’ Dario estaba abandonada. Hasta ahora, que ha sido adquirida por un millonario americano. ¿Volverá Ca’ Dario a imponer su maldición?


Ca Dario es un palacio maldito que se ha cobrado varias victimas a lo largo de cinco siglos. Los propios venecianos respetan un lugar que el propio Monet plasmo e inmortalizo en su cuadro Palacio Dario en 1908.

Cuadro de Monet “Palacio Dario”

Son muchos los venecianos que no pasan cerca de la construcción. Sin embargo, dicen que los visitantes no sufren de esta maldición, sino que al contrario, visitarlo -según se ha corrido el rumor- trae buena suerte. Eso sí: desaconsejan habitarlo o comprarlo.

FUENTE: https://labitacoradelmiedo.wordpress.com

miércoles, 14 de junio de 2017

La dama marrón. El fantasma más famoso de la historia.


Raynham Hall y el fantasma de Dorothy

19 de septiembre de 1936, los fotógrafos Indre Shira y Provand, visitan la mansión Raynham Hall, en el condado de Norfolk (Inglaterra), para realizar un reportaje fotográfico de la villa encargado por la revista Country Live. Mientras van realizando tomas de distintos lugares de la mansión bromean sobre las antiguas leyendas que hablan de los fantasmas de ésta casa, sin saber que están a punto de tomar la fotografía paranormal quizás más famosa de la historia.

Poco o ningún interés tenían en cerciorarse si existían o no los fantasmas, como tampoco acudían allí para perseguirlos y dar fe que realmente existían. Como auténticos profesionales, se limitaron a realizar su tarea prioritaria: fotografiar tanto los exteriores como los interiores de Raynham Hall para la revista “Country Life”, centrándose en el interés arquitectónico e interiorista de la mansión del siglo XVII.

Raynham Hall

Hacia las 16h00, se encontraban ambos terminando la ronda fotográfica de los pisos superiores, fijándose en la emblemática y majestuosa escalera de roble que unía la planta baja a la planta noble. El Capitán Provand se preparaba para hacer la foto con la cámara junto con Indra Shira, sosteniendo éste el flash con el brazo alzado, en el último escalón inferior del tramo. De pronto, Shira se sobresaltó:

-¡Dios mío! Provand…. ¡allí hay algo!

Provand no lo entendió y pensó que hablaba de la belleza de aquella escalera y, haciendo caso omiso a la advertencia, colocó el ángulo de tiro listo para el disparo.
Shira afirmaría posteriormente haber visto una forma etérea bajar por aquella suntuosa escalera de roble, dirigiéndose hacia ellos; pensó, de buenas a primeras, que se debía tratar de alguna broma pesada, pero aquello no podía ser, teniendo en cuenta el inmenso respeto que se tenía a la leyenda de los fantasmas de Raynham Hall.

Aseguraría que aquella forma etérea flotaba a escasos centímetros de los escalones y que se dirigió hacia ellos, convenciéndose de que aquello no podía ser otra cosa que un espíritu…


Por reflejo profesional, Shira apretó el obturador del flash cuando aquel espíritu flotante estaba a mitad de camino de ellos, y luego le entró la risa nerviosa. Provand sacó la cabeza de debajo del manto de la cámara para mirar a su alrededor, y se extrañó de que Shira hubiese disparado el flash sin esperar a su señal. Provand no había visto nada de nada en el objetivo de la cámara… nada más que la escalera.

-¡No lo creerás, Provand, pero en la cámara tienes la fotografía del fantasma de Raynham Hall! espetó Shira, sin dejar de reirse nerviosamente.

Provand se convenció que su socio había momentáneamente perdido la cabeza por culpa del silencio y del lúgubre ambiente del caserón. Pero una vez en el coche y de vuelta a Londres, Shira le apostó cinco libras de que, cuando se revelase la foto, no solo se vería la escalera.
Para acabar con la tontería de su socio, Provand no esperó al día siguiente para ir al laboratorio. Decidieron ambos abrir las oficinas, aún pasada la hora del cierre, y revelar las placas para así dar por terminada la apuesta y embolsarse las 5 libras de Shira.


Shira buscó a una tercera persona, un testigo presencial para que viera con sus propios ojos la evolución del revelado. Echaron mano de un contable que, en ese momento, iba a marcharse; mediante un par de libras e insistentes ruegos, el contable aceptó el papel de testigo y contempló cómo la placa era colocada en la solución fijadora directamente desde la cámara.
El contable en cuestión aseguraría posteriormente: “Si no hubiese visto toda la operación desde un principio, jamás lo hubiera creído!”

Ante los asombrados ojos de los tres hombres, fue apareciendo lentamente la escalera de Raynham Hall y… en la misma fotografía, una figura alta, etérea de una mujer vestida con ropas blancas y largas, sin facciones discernibles, aunque se podía apreciar que era una fémina de unos treinta años. Sus ropajes parecían ser un manto nupcial y una especie de capucha en la cabeza.
La famosa fotografía, junto con la narración de los hechos protagonizados por Shira y Provand, fue publicada el 6 de diciembre de 1936 en el “Country Life”, y poco después en la revista norteamericana “Reader’s Digest”, no sin antes ser debidamente examinada por expertos, quienes aseguraron que la fotografía no había sido manipulada y que, por tanto, no se trataba de un fraude.

Lady Dorothy Walpole, Vizcondesa Townshend (1686-1726), retratada por Jervas en 1715.

Subsistía, sin embargo, una pregunta inquietante: ¿Quién era el fantasma que bajaba por aquella espléndida escalera de roble?

El espectro que pudieron observar los fotógrafos presuntamente correspondería a la señora Dorothy Walpole, hermana de sir Robert Walpole, considerado primer ministro de Inglaterra, que nació en 1686 y falleció en 1726.

Tras la muerte de Dorothy comenzaron a sucederse incidentes de naturaleza inexplicable en la mansión inglesa. Dueño y empleados de la villa, como el señor Tosland, Loftus o Harway, vivieron aterrados ante las apariciones de una joven. Una situación que llegó a provocar varias investigaciones policiales.

En los atestados que se realizaron tras las pesquisas quedaron registrados los testimonios. Descripciones que siempre coincidían en la vestimenta que portaba el espectro: ropas de tonalidades marrones. Y lo que es más sorprendente: todos los testigos afirmaban que se traba de Dorothy Walpole.

Durante el pasado siglo las apariciones de la “dama marrón” de Raynham Hall han disminuido, pero a pesar de ello los fenómenos continúan sucediéndose: extraños acontecimientos que tienen como aval la fotografía fantasmal más popular de la parapsicología y en la que a día de hoy, ningún análisis ha podido detectar fraude alguno.

FUENTE: https://www.elpensante.com

martes, 13 de junio de 2017

El fantasma más convincente del mundo.


Muchos dirían que es una foto escalofriante, o los más escépticos, al menos, reconocerían que es intrigante. Fue la ganadora de un concurso para seleccionar la “fotografía de fantasma” más convincente del mundo. La imagen muestra una figura humana con traje de época en un ventanal en un castillo en Escocia, en el Reino Unido, en un momento en que el sitio se suponía vacío.

Tomada en mayo de 2008, la foto refleja lo que parece una persona usando una gorguera, ese adorno que se colocaba en el cuello hace varios cientos de años, y observando tras los barrotes de una ventana en el Castillo de Tantallon, en Lothian del Este.

Lo curioso es que en el castillo no se utilizan maniquíes y sus guías no usan trajes de época. Tres expertos fotográficos confirmaron que la imagen no fue manipulada.

¿Rey o sombra?

Jaime V de Escocia

Christopher Aitchison, un visitante del castillo quien tomó la foto, dijo: “No me percaté de alguien o algo estaba presente en la imagen hasta que llegué a mi casa y noté la anomalía”.

Castillo vacío, pero lleno de misterios…

Aitchison añadió: “Algunas personas han sugerido que podría tratarse del reflejo de la luz sobre las piedras”.

Pero “alguien llegó a sugerir que podría tratarse del rey Jaime V de Escocia”.
El concurso recibió más de 250 imágenes procedentes de varios países y su convocatoria formó parte de la 21ª edición del Festival Internacional de Ciencia de Edimburgo. La agenda del evento incluye una jornada sobre “la ciencia de los fantasmas” en la que se analizarán supuestas evidencias de la existencia de los espíritus.


Fantasmas “en el cerebro”

El psicólogo Richard Wiseman, quien se ha dedicado a estudiar los llamados fenómenos sobrenaturales y quien hizo la convocatoria del concurso, no descartó que tal vez alguna persona aparezca y se identifique como “el espectro” de la foto ganadora.
Wiseman, quien no cree en fantasmas, explica que la importancia que tienen la figura humana en nuestra psiquis hace que el cerebro esté programado para ver rostros incluso cuando no son reales.

Por otra parte, la doctora Caroline Watt, de la Universidad de Edimburgo y co-organizadora del festival, opina que a pesar de lo inexplicable de algunas imágenes captadas por las cámaras, las fotos “que recibimos no aportan evidencias convincentes” de la existencia de los espíritus.

“Si hay por ahí verdaderos fantasmas parecen que le temen a las cámaras”, concluye.

FUENTE: www.news.bbc.co.uk

lunes, 12 de junio de 2017

Cele Kula, la torre de las calaveras.


La Torre de las calaveras o “Cele Kula”, se encuentra en Serbia, en la ciudad de Nis. Fue construida con las calaveras de los serbios asesinados por las tropas turcas en la batalla de Cegar, en 1809, y hoy en día es un curioso reclamo turístico.

A principios del siglo XIX los serbios  se rebelaron contra el imperio turco, presente más de cuatrocientos años en la zona. En mayo de 1809, los insurrectos serbios fueron derrotados  durante el primer levantamiento serbio contra  el imperio turco (1804-1813).   12.000 rebeldes habían sitiado la ciudad de Nis,  defendida por una guarnición turca.


La batalla principal se produjo contra los insurrectos pertrechados en la colina de Cegar, situada unos kilómetros al noroeste de Nis. Los  rebeldes, comandados por Stevan Sindelic, se encontraban atrincherados, y cuando el comandante se vio completamente rodeado   y con la batalla definitivamente perdida,  disparó a un deposito de pólvora que había en una zanja, provocando una enorme explosión que acabó con todo rastro de vida a su alrededor: muchos de los atacantes, sus soldados y, obviamente, el mismo.


Con la idea de disuadir a la población de  más insurrecciones, el  comandante turco de la ciudad   ordenó construir una torre que mostrara las calaveras de los soldados serbios muertos en aquella batalla. Un total de 952 cráneos fueron colocados en tan macabra construcción. En lo alto de esta se encontraba la calavera del comandante Stevan Sindelic. Las cabelleras de todas las cabezas fueron enviadas al  sultán como prueba de la victoria.

La torre con sus 952 calaveras, tiene una base cuadrangular, alcanza los tres metros de altura y fue levantada junto al camino de Constantinopla.


En 1892 se construyó una capilla con donativos de toda Serbia  para  proteger lo que quedaba del monumento.  Actualmente, tan solo hay 58 calaveras. Muchas de ellas fueron robadas por los parientes de los muertos para poder enterrarlos. El cráneo del comandante Stevan Sindelic sigue aun allí.


El poeta francés Alfonso de Lamartine. Al enfrentarse a esta torre escribió:“Mis ojos y mi corazón se posan en las cabezas cortadas de aquellos que se convirtieron en la piedra basal de la independencia de su tierra natal. Conserven este terrible monumento. Enseñará a vuestros hijos el precio real que pagaron sus padres por la independencia”.

FUENTE: https://www.elpensante.com